Avance de Dandy Rat Cricket Club: las ratas cogen el bate

Avance de Dandy Rat Cricket Club: las ratas cogen el bate

Hay juegos que se explican solos antes incluso de entrar en su página de la tienda. Dandy Rat Cricket Club es uno de ellos. Es un juego de ratas. Esas ratas pertenecen a un club de críquet. Y sí, juegan al críquet. Esa es la propuesta, y cuesta no sonreír.

El juego se dejó ver hace poco en Brilliant Indie Treasures, un escaparate indie donde el equipo de Indie Games Plus pudo probarlo. Su redactor llegó con una advertencia de lo más sincera. Como estadounidense, nunca había jugado al críquet. Ni siquiera había visto un partido. Ver a unas ratas jugándolo era, como es lógico, un nivel de desconocimiento completamente nuevo.

Por algún motivo, eso no pareció importar demasiado.

Cómo batea una rata

Controlas a una rata, y cada ronda empieza con un vistazo rápido a tus estadísticas. Luego toca esperar. La pelota ya viene, y el momento lo es todo.

El control se apoya en los dos sticks. Uno se gira para golpear la pelota. El otro sirve para apuntar adónde quieres mandar el golpe. Si aciertas con ambos, el juego te premia con puntos según lo limpio que haya sido el golpe.

Sobre el papel parece casi demasiado sencillo. Batear, golpear, puntuar. Y otra vez.

Pero el avance deja claro que aquí sencillo y fácil no son lo mismo. La mecánica básica se entiende enseguida, pero dominarla de verdad es otra historia. Ese salto entre "ya lo pillo" y "ya lo domino" suele ser lo que hace que un juego de deportes dure, y parece que Dandy Rat Cricket Club apunta justo ahí.

Las cartas sobre la mesa

La cosa se vuelve más rara a medida que avanzas a rondas posteriores. A veces te darán cartas, y estas alteran el desarrollo del partido.

Piensa en ellas como potenciadores. Algunas pueden fastidiar al equipo rival. Otras cambian la forma en que tu rata golpea la pelota. Añaden una capa de travesura táctica al desafío de medir los tiempos, y hacen que ninguna entrada se sienta exactamente igual.

El redactor de Indie Games Plus describió toda la experiencia como extrañamente estrafalaria, y parece la expresión adecuada. Un sistema de cartas encajado en un críquet de roedores no es algo que se vea todos los días. Recuerda un poco a la lógica del minigolf con combates contra jefes de ciencia ficción, donde un deporte conocido sirve de trampolín para algo más extraño.

Muy británico, muy rata

El estilo visual es buena parte de su atractivo. El avance califica los gráficos de raros, y el juego en conjunto de "bastante marciano", tanto en su aspecto como en su forma de jugarse.

Lo que más llamó la atención fue la mezcla de cultura británica y ratas. El críquet arrastra un montón de asociaciones muy concretas, y envolver todo eso alrededor de un club lleno de roedores le da al juego una personalidad difícil de confundir con cualquier otra cosa.

El redactor reconoció que nunca había jugado a nada parecido. Ni siquiera tenía claro que fuera a volver a hacerlo. Entre el arte extraño, los controles poco habituales y ese aire caprichoso general, lo resumió como algo que se siente "tan, tan indie". Sinceramente, puede que sea el mejor elogio que puede recibir un juego así.

Dónde jugarlo

Si te pica la curiosidad, no hace falta esperar al lanzamiento completo. Dandy Rat Cricket Club tiene ahora mismo una prueba jugable disponible en Steam, así que puedes coger un bate (o una cola) y comprobar por ti mismo si el críquet de ratas es lo tuyo.

No hace falta saber nada de críquet. Al parecer.

Nuestra opinión

Dandy Rat Cricket Club parece un buen ejemplo de algo que los desarrolladores indie siguen haciendo bien: coger un deporte minoritario o muy regional y hacerlo accesible a base de humor y una presentación peculiar. Que un redactor sin ninguna experiencia en críquet pudiera ponerse a jugar y disfrutarlo sugiere que el juego no depende de que el jugador ya conozca las reglas. Eso importa para un público internacional, sobre todo para los jugadores de fuera de los países donde el críquet es algo grande.

El sistema de cartas es lo que más curiosidad nos despierta. Los modificadores basados en cartas pueden aportar profundidad real, pero también pueden quedarse en ruido si no están bien equilibrados. Habrá que ver si estos potenciadores acaban premiando las decisiones inteligentes o solo añaden caos porque sí.

También hay una tendencia más amplia. Las rarezas protagonizadas por animales, como el sigilo de oficina con un toque felino, siguen encontrando su público, y el críquet de ratas encaja perfectamente. La fuente no menciona fecha de lanzamiento, así que, de momento, lo que hay que vigilar es la prueba jugable de Steam. Si se cumple la promesa de "fácil de aprender, difícil de dominar", podría ser una opción discretamente encantadora para cualquiera a quien le gusten los juegos de deportes un poco raros.