Frogger Junior salta a Amstrad GX4000 y Spectrum Next
Hay juegos arcade que nunca terminan de irse. Simplemente reciben una capa de pintura nueva tras otra. Frogger Junior es el ejemplo más reciente, y llega a dos máquinas que hoy en día no aparecen en muchas listas de lanzamientos: la Amstrad GX4000 y el ZX Spectrum Next.
El juego es obra de un trío de desarrolladores formado por RedBug, Pulsophonic y TITAN. Se trata de una reinterpretación moderna del clásico arcade de Konami de 1981, y ya está disponible.
Una rana con grandes planes
El Frogger original nunca se molestó mucho con el argumento. Eras una rana, la carretera era peligrosa y ya está. Frogger Junior le da a su protagonista algo más de motivación.
Esta vez controlas a una rana joven y ambiciosa que se ha apuntado a un concurso. El premio es su propia cartera de inmuebles. Es un objetivo sorprendentemente adulto para un anfibio, y me encanta. Tiene su gracia eso de esquivar coches solo para convertirse en una pequeña casera.
Eso sí, nadie regala propiedades así como así. Antes de acercarse siquiera a esas casas, nuestra rana tiene que superar la prueba de siempre.
Primero el tráfico, luego el río
El primer tramo es una autopista concurrida con varios carriles de vehículos a toda velocidad. Los desarrolladores señalan que estos coches y camiones circulan a velocidades impredecibles, así que memorizar un ritmo sencillo probablemente no te lleve muy lejos. Tendrás que vigilar cada carril y elegir bien el momento.
Si dejas atrás la carretera, la cosa se moja. La segunda mitad de la pantalla es un río rápido con corrientes que cambian sin parar. Para cruzarlo hay que saltar sobre troncos a la deriva, y más te vale mantenerte bien lejos de los cocodrilos, que está claro que no están ahí para echar una mano.
Aquí todo depende de calcular bien. Hay tres formas principales de perder una vida:
- Acabar aplastada por un camión en la carretera
- Caer al agua profunda
- Convertirte en el aperitivo de un cocodrilo
Cualquiera que se dejara monedas en el arcade original conocerá esa sensación de saltar un fotograma antes de tiempo. Todo apunta a que Frogger Junior mantiene intacta esa tensión.
Hay una pequeña red de seguridad. Pueden aparecer vidas extra en puntos aleatorios del escenario, así que un jugador con suerte podría hacerse con una a mitad de partida. Arriesgarse a dar un rodeo para cogerla o no es decisión tuya.
Cinco casas, sin compañeros de piso
El objetivo es guiar a tu rana hasta una de las cinco casas vacías que hay a lo largo de la orilla. En cada casa solo cabe una rana. Una vez ocupado un hueco, ya no cuenta, así que tienes que planear la ruta para llegar a las que siguen libres.
Esa regla convierte cada intento en un pequeño rompecabezas. La última casa siempre es la más difícil, porque tienes menos objetivos y el mismo caos por el camino.
Llena las cinco casas y el juego sube la dificultad. Es el bucle arcade clásico: despeja la pantalla y vuelve a hacerlo, solo que más rápido y con más mala leche. Es sencillo, pero de eso se trata.
Píxeles vivos en hardware antiguo
Frogger Junior, además, luce genial. Los escenarios son coloridos y precisos al píxel, y todos los gráficos se han hecho con Multipaint, una herramienta popular para crear arte para máquinas retro.
Ver un arte tan vivo y limpio funcionando en la GX4000 y en el Spectrum Next es todo un gustazo. Ambos sistemas tienen una base de fans fiel, y una versión bien vestida de una fórmula arcade conocida es justo el tipo de cosa que suele gustar a esos aficionados.
Nuestra opinión
Frogger Junior no pretende reinventar nada, y no pasa nada. Toma una fórmula que casi todo el mundo reconoce y le añade la personalidad justa para que se sienta fresca. La rana con hambre de inmuebles, las vidas extra aleatorias y la regla de no compartir casa son detalles pequeños. Juntos le dan al juego una identidad propia sin romper lo que hacía funcionar al original.
Para nuestros lectores, quizá lo más interesante sean las plataformas. La Amstrad GX4000 y el ZX Spectrum Next son máquinas de nicho, y aun así hay equipos pequeños que siguen apostando por ellas. Esto encaja con una tendencia más amplia que venimos cubriendo en Relaxed Gamers. Los juegos clásicos siguen apareciendo en sitios inesperados, desde Flashback llegando al Atari ST hasta concursos de la comunidad como MSXdev26. Está claro que la escena retro sigue teniendo energía de sobra, y herramientas como Multipaint dan a entender que la parte artística se ha vuelto más accesible para estos equipos pequeños.
Merece la pena estar atentos a si Frogger Junior llama la atención más allá de los dueños de estos dos sistemas. Un juego tan fácil de entender podría ser una buena puerta de entrada para jugadores curiosos, sobre todo en comparación con propuestas más complejas como las remasterizaciones de ZeeWolf en PC. También será interesante ver si RedBug, Pulsophonic y TITAN se animan a abordar otro clásico arcade con el mismo espíritu. Si tienes una GX4000 o un Spectrum Next, este tiene pinta de ser una elección fácil para una partida rápida y tranquila.
