Burial for a Butterfly, avance: un planetita para trastear

Burial for a Butterfly, avance: un planetita para trastear

Hay juegos que quieren que vayas con prisas y otros que solo quieren que te sientes y te pongas a toquetear cosas durante un rato. Burial for a Butterfly está claramente en el segundo grupo. Indie Games Plus ha podido probar hace poco una breve demo, y sus impresiones describen un juego tranquilo, centrado en la narrativa y de corte costumbrista, al que le importa más la curiosidad que el reloj.

Controlas a una figura solitaria en un planeta muy pequeño. Al principio, ese es todo el planteamiento, y funciona. Hay cosillas con las que interactuar y puzles que resolver, pero nada tiene límite de tiempo y nadie te está metiendo presión. La gracia está en explorar la islita sobre la que estás y descubrir qué pasa cuando te pones a enredar con ella.

Más juguete que juego

El avance hace una comparación interesante. Por lo visto, Burial for a Butterfly se parece más a un juguete que a un videojuego tradicional. Y no lo dice como una pega. Es más bien una experiencia de "dale vueltas entre las manos y a ver qué pasa", en la que la diversión viene de trastear y no de perseguir una puntuación o tumbar a un jefe.

Además, es la primera entrega de lo que el desarrollador llama la serie Singing Worlds. Anunciar algo así con un primer juego es bastante atrevido, y da a entender que detrás de este pequeño planeta hay un plan más grande.

Lo que más llama la atención es de dónde sale la idea. Según el avance, el juego se inspira en la propia vida del desarrollador, en concreto en el tiempo que pasó reflexionando en el bosque. Se nota en lo que te propone hacer. Te haces amigo de los árboles. Charlas con búhos. Poco a poco vas conociendo el bosque que te rodea y empiezas a descubrir cuál es tu lugar en el mundo.

Lo reconozco, "charlar con búhos" no es algo que esperaba escribir hoy, pero encaja perfectamente con el ambiente.

No estarás solo mucho tiempo

Aquí viene el giro. Parece que Burial for a Butterfly no te deja a solas para siempre. El avance insinúa que el juego va más allá de ese arranque solitario y que, en algún momento, aparecen otras personas. De hecho, da la impresión de que podrían acabar adueñándose del lugar.

Es un buen gancho para un juego construido en torno a la soledad. Si las primeras horas giran en torno a la calma y el silencio, que llegue más gente a instalarse podría cambiar por completo la sensación de tu pequeño mundo. Cómo gestiona el juego ese cambio es algo que, al parecer, la demo solo dejaba entrever, así que habrá que esperar para verlo.

La demo de la Gamescom

La sesión de prueba tuvo lugar en la Gamescom, la enorme feria anual de videojuegos que se celebra en Colonia (Alemania), donde editoras y estudios de todos los tamaños enseñan sus próximos lanzamientos. La demo que se pudo jugar allí era un fragmento reducido del juego completo.

El veredicto de esa sesión fue mayoritariamente positivo. Al autor le gustó la sensación de estar solo en el planeta y la libertad con la que se podía trastear con todo. Para un juego que se apoya tanto en la atmósfera, es justo lo que uno quiere oír.

Eso sí, no fue perfecto. La queja principal tenía que ver con la interacción. A veces, la zona de selección de un objeto era dificilísima de pulsar. Puede parecer una tontería, pero en un juego sin instrucciones claras se convierte en un problema serio. Si no sabes si de verdad has interactuado con algo, tampoco sabes cómo avanzar. El resultado fue algo de confusión y un poco de frustración cuando no parecía cambiar nada.

En un juego tranquilo y sin presión, ese tipo de roces destaca más de lo que lo haría en uno de acción frenética. Todo el atractivo está en relajarse dentro del mundo, y pelearse con las áreas de interacción te saca de él de golpe.

¿Cuándo se podrá jugar?

Según el avance, está previsto que Burial for a Butterfly salga a finales de este año. El reportaje no da una fecha concreta. Si te parece que va contigo, ya puedes añadirlo a tu lista de deseados en Steam.

Nuestra opinión

Para los lectores que preferís juegos más pausados, Burial for a Butterfly pinta como uno al que conviene seguirle la pista. Un espacio de puzles sin presión, un bosque por conocer y búhos con los que charlar es lo más relajado que se puede pedir a un videojuego. También encaja en una ola más amplia de pequeños proyectos indie y reflexivos que venimos cubriendo últimamente, desde el paseo tranquilo y melancólico de Invisum Piscium hasta constructores acogedores como Littlehaven. Todo apunta a que todavía queda mucho sitio para juegos que piden paciencia en lugar de reflejos.

El enfoque personal podría ser su mayor baza. Un juego moldeado por el tiempo que el desarrollador pasó en el bosque tiene más papeletas para resultar sincero que uno construido a rebufo de una moda. Aun así, la sinceridad por sí sola no basta. Los problemas de interacción que menciona el avance son de los que pueden ir amargando poco a poco un juego tan delicado. Habrá que ver si la versión final afina esas zonas de selección y deja más claro cuándo has hecho algo bien.

La otra incógnita es la llegada de otras personas. Pasar de la soledad absoluta a un mundo del que otros podrían adueñarse supone un cambio de tono enorme, y puede tanto aportar peso emocional como romper el encanto. Como se presenta como el primer juego de Singing Worlds, lo bien o mal que salga también podría marcar lo que venga después en la serie.

Por ahora, añadirlo a la lista de deseados parece una decisión sensata. Los lanzamientos pequeños como este se pasan por alto con facilidad, y precisamente para eso existen recopilaciones como nuestra lista de juegos indie que probablemente se te escaparon.