Garden Ink: avance de un acogedor juego de dioses y color

Garden Ink: avance de un acogedor juego de dioses y color

Hay juegos que te hacen sentir que siempre vas con retraso. Garden Ink no es uno de ellos. Este pequeño juego de creación, que Indie Games Plus pudo probar en la Gamescom (la gran feria anual de videojuegos donde editoras y estudios independientes enseñan sus proyectos al público), consiste en mezclar cosas y ver cómo un mundo cobra vida poco a poco. Además, ya está disponible en Steam, así que se acabó la espera.

Si pasaste algún tiempo con los juegos de dioses para navegador de la época de Flash, Garden Ink te resultará familiar. Coges dos materiales, los juntas y sale algo nuevo. Hazlo suficientes veces y el mundo que te rodea empieza a cambiar y a evolucionar. Es una idea antigua, pero aquí recibe una nueva mano de pintura. Y nunca mejor dicho.

Empezar desde cero

Tu jardín empieza como un lienzo en blanco. Es en blanco y negro, está casi vacío y solo tiene unas pocas flores y objetos repartidos por ahí. Todavía no hay mucho que ver, y de eso se trata.

A partir de ahí, empiezas a experimentar. Las rocas, los árboles y los arbustos son los ingredientes básicos, y al combinarlos desbloqueas todo tipo de objetos nuevos. Cada descubrimiento añade algo al espacio y, poco a poco, ese lienzo desnudo se va llenando.

El mundo tampoco se queda pequeño. Con el tiempo aparecen objetos más grandes que empiezan a transformar el paisaje de forma más notable. Según el avance, el efecto es impresionante, y es fácil entender por qué. Ver cómo una página casi vacía se convierte en algo frondoso es un ciclo de lo más satisfactorio.

Pequeños clientes peludos

No eres el único que vive en este jardín. De vez en cuando aparecen pequeñas criaturas del bosque, y vienen con peticiones. Cada una quiere una combinación concreta, y cumplir sus deseos añade todavía más objetos nuevos a tu mundo.

También hay un atajo muy práctico. Si ya has creado el objeto que te pide una criatura, solo tienes que arrastrarlo hasta ella. Se pondrá contentísima y no tendrás que repetir toda la receta desde el principio.

Cuando no están pidiendo cosas, las criaturas simplemente pasan el rato. Se relajan en cualquier rincón del mundo que hayas construido hasta el momento, que suena justo al tipo de compañía tranquila que necesita un juego así.

Pintar el jardín

El color es donde Garden Ink se gana de verdad su nombre. Cuando desbloqueas colores nuevos, puedes elegirlos en una rueda cromática y empezar a cambiar el aspecto de tu mundo. Poco a poco, la escena en blanco y negro da paso a algo que parece pintado a mano.

Ese toque pictórico parece ser lo que lo une todo. El avance describe un mundo que se siente conectado, que crece y se construye contigo en lugar de limitarse a acumular objetos. Es un tipo de alegría parecido al que vimos en Cotton City, donde el estilo artístico hace gran parte del trabajo.

Pequeños extras por el camino

Garden Ink no va solo de combinar y colorear. Hay minijuegos que puedes ir desbloqueando, y que te dan algo distinto que hacer cuando quieres tomarte un descanso de tanto crear.

También hay un montón de formas de conseguir nuevas decoraciones para tu mundo. Súmale la música que llena el jardín y tienes un espacio que suena tan agradable como se ve.

Puede que lo más importante sea lo que falta: la presión. Nada en Garden Ink te empuja a darte prisa. Construyes a tu ritmo, coloreas cuando te apetece y dejas que el mundo crezca contigo. El avance lo resume como un juego entrañable y acogedor, y nada de lo que se describe apunta a lo contrario.

El panorama general

Para nuestros lectores, Garden Ink parece una recomendación fácil si buscáis algo tranquilo para jugar en sesiones cortas. La fórmula de combinar y descubrir es fácil de pillar, y la mecánica de colorear le da una identidad clara que a muchos juegos de creación les falta.

Además, encaja a la perfección en una tendencia con la que no dejamos de toparnos. Juegos como Littlehaven y Burial for a Butterfly también giran en torno a trastear con un mundo pequeño sin ninguna condición de derrota real. El giro de Garden Ink está en recuperar el juego de dioses de la época de Flash y darle un lavado de cara pintado a mano. Esto sugiere que las ideas de los viejos juegos de navegador todavía tienen mucha vida por delante cuando se combinan con una dirección de arte potente.

Dicho esto, una sesión corta en la Gamescom solo puede contar hasta cierto punto. La gran pregunta es la profundidad. Los juegos de combinar viven o mueren por la cantidad de sorpresas que esconden, y habrá que ver si Garden Ink sigue ofreciendo descubrimientos nuevos tras varias horas o si el ciclo empieza a quedarse corto. Los minijuegos y las decoraciones podrían ayudar en ese sentido, pero todavía no está claro cuánto aportan en una partida más larga.

Como el juego ya está disponible en Steam, las primeras reseñas de los jugadores deberían dar una idea más clara de cuánto dura esa sensación acogedora. Si el jardín sigue creciendo de formas interesantes, Garden Ink podría acabar convirtiéndose en un favorito discreto para cualquiera que solo quiera relajarse y crear algo bonito.