Night Train Simulator: Blackout abre las puertas de su beta

Night Train Simulator: Blackout abre las puertas de su beta

Night Train Simulator: Blackout tiene una de esas premisas que funcionan a la primera. Sacas un tren para un turno de noche normal y corriente. Luego, poco a poco, la noche deja de parecer normal. Ya está abierta la inscripción para una beta, así que cualquiera que sienta curiosidad puede pedir plaza antes del lanzamiento completo.

El juego se presenta como un simulador de trenes de terror psicológico. Es una combinación poco habitual. Los simuladores de trenes suelen ir de precisión, horarios y rutina. El terror va de romper la rutina. Blackout se construye sobre la idea de que esas dos cosas pueden tirar en direcciones opuestas.

El turno de noche

Sobre el papel, casi todo el planteamiento suena hasta relajante. Conduces el tren, cumples el horario y no le quitas ojo a la vía. Es el tipo de trabajo repetitivo y concentrado que suele gustar a los aficionados a los simuladores.

Y eso es justo lo que se vuelve en tu contra. Empiezan a pasar cosas raras, y se van acumulando. Al principio, puedes echarle la culpa a una avería o al cansancio después de horas en la cabina. Pero el juego deja claro que esas explicaciones acaban por no sostenerse.

Me gusta ese enfoque. El mejor terror suele empezar con algo pequeño que casi puedes explicar. El susto no es el monstruo que espera a la vuelta de la esquina. Es el momento en que te das cuenta de que se te han acabado las excusas.

Algo en la vía

Según la descripción, lo extraño se manifiesta de varias formas. El paisaje que se ve por las ventanillas cambia. Los pasajeros empiezan a comportarse como no deberían. Y la rutina a la que te aferras para no perder los nervios empieza a doblarse bajo la presión de algo a lo que no terminas de ponerle nombre.

Aquí tampoco hay una separación clara entre "conducir" e "investigar". Se espera que indagues en estos sucesos sin dejar de controlar el tren. De ahí sale la tensión. No puedes irte sin más a comprobar un ruido. El tren sigue necesitándote.

Es un gancho de diseño muy ingenioso. En un simulador, un tramo tranquilo de vía debería resultar relajante. En Blackout, un tramo tranquilo está pensado para sentirse como un aviso. Cada momento de calma se convierte en una pregunta sobre lo que viene después.

El juego también insinúa un misterio de mayor calado. Al parecer, la verdad espera en algún punto de la línea, siempre que aguantes el tipo el tiempo suficiente para llegar hasta ella. Eso apunta a algún tipo de recompensa narrativa para quienes sigan adelante, aunque por ahora los detalles se mantienen en secreto.

Si habéis seguido nuestra cobertura reciente de terror, como la demo beta de Deadpact, protagonizada por un prisionero, notaréis que Blackout apuesta por algo más pausado e inquietante en lugar de acción de supervivencia pura y dura.

Cómo subir a bordo

El acceso a la beta no es automático. Quienes estén interesados tienen que inscribirse y pulsar "Request Access" para apuntarse. El anuncio no dice cuántas plazas hay disponibles ni cuánto durará la beta, así que merece la pena apuntarse pronto si la premisa os engancha.

Es un modelo de inscripción que vemos cada vez más a menudo. Proyectos como Lost in the Roots han recurrido al mismo sistema para reunir a sus primeros jugadores en sus propios escenarios encantados.

Nuestra opinión

Blackout ocupa un rincón pequeño pero interesante del terror independiente. Toma un género conocido, basado en una rutina tranquila y meticulosa, y convierte esa rutina en la fuente del miedo. Eso da a entender que los desarrolladores comprenden qué hace atractivos a los simuladores en primer lugar, y que apuestan a que esa familiaridad puede transformarse en desasosiego.

Para los lectores que disfrutan de juegos relajados y metódicos pero no le hacen ascos a un escalofrío, esto podría ser un buen término medio. No te limitas a huir de amenazas. Estás haciendo un trabajo, y cada vez cuesta más hacerlo con calma.

También forma parte de una tendencia más amplia de pequeños proyectos de terror que se abren pronto al público mediante betas y demos. Últimamente hemos visto de todo, desde golpes de mapaches en Greedy hasta exploraciones de mazmorras, y las pruebas tempranas parecen una forma habitual de que estos equipos encuentren su público.

Habrá que ver si Blackout consigue mantener ese equilibrio entre simulación y terror. Si conducir el tren se siente como un trámite, la tensión podría desinflarse. Pero si los sucesos extraños llegan en el momento justo, este podría ser un viaje memorable. La beta debería darnos la primera respuesta de verdad.