We Might Die: apúntate a la beta del roguelike de mechas
Hay títulos de juegos que son una advertencia. We Might Die es uno de ellos, y después de leer de qué va este roguelike de mechas, el nombre parece menos una broma y más una descripción honesta del trabajo.
El juego ya admite inscripciones para una prueba abierta. Si te atrae la idea de desmontar pecios infestados de alienígenas en busca de piezas mientras se agota el tiempo, merece la pena echarle un vistazo.
Robots en misión de chatarreo
El planteamiento es sencillo y sombrío. Estás en el espacio profundo y un enjambre alienígena se cierne sobre tu nave nodriza. No viene ningún ejército a salvarte. Solo tienes a tu equipo de robots, y tendrán que abrirse paso hacia la libertad a base de chatarra.
Ese chatarreo es el núcleo del juego. Te diriges a naves generadas por procedimientos, así que la distribución cambia de una partida a otra, y las desmontas para sacar componentes. Esas piezas no van directamente a tu bolsillo como equipo terminado. En su lugar, tu IA recoge el material recuperado y lo ensambla en mods para ti.
Me gusta ese pequeño paso extra. Convierte cada trozo de chatarra en una posible mejora y le da al bucle de botín una agradable sensación de "¿en qué se convertirá esto?".
Muchos mods con los que jugar
Las cifras son generosas. We Might Die promete más de 100 mods de armas y de utilidad. Repartidas entre ellos, hay más de 50 habilidades únicas.
Los mods se dividen en cuatro rarezas: Common, Rare, Legendary y Astral. Las tres primeras le sonarán a cualquiera que haya jugado a un juego de botín en la última década. Astral está en lo más alto, y apostaría a que ahí es donde viven las cosas realmente disparatadas, las que definen una partida.
También hay una capa de progresión a más largo plazo en la nave nodriza. Le insertas cristales de Core Energy para mejorar la nave, y eso desbloquea un árbol tecnológico con más de 150 nodos. Así que, incluso cuando una partida sale mal, parece que siempre hay algo por lo que trabajar entre misión y misión.
Quedarse o largarse
Lo que más me ha llamado la atención es la decisión que hay en el centro de cada misión. Puedes quedarte más tiempo dentro del enjambre, porque allí te espera mejor botín. O puedes abrir un boquete en el casco y salir con lo que hayas pillado hasta ese momento, de una pieza.
Es un gancho clásico de riesgo y recompensa, y funciona. Es el mismo gusanillo que retirarse a tiempo en una partida de cartas. Una sala más podría significar un mod Legendary. También podría significar perderlo todo.
El tiempo aprieta y las rutas son peligrosas. Se supone que cada decisión cuenta, y las misiones se van complicando a medida que avanzas. Ya me imagino siendo avaricioso, quedándome "solo un minuto más" y pagándolo caro. El título ya me lo advirtió.
Cómo entrar
La prueba ya está abierta a inscripciones. En la página del juego tendrás que pulsar "Request Access" para apuntarte. El anuncio no dice cuándo empiezan las pruebas ni cuántos jugadores podrán entrar, así que lo mejor es apuntarse pronto y estar atento.
Nuestra opinión
We Might Die aterriza en un rincón muy concurrido del desarrollo independiente. Los roguelikes y roguelites no paran de aparecer en nuestra cobertura, desde partidas de fantasía oscura como la beta abierta de SACRATA hasta giros con tienda incluida como Moonlighter 2. Destacar exige un gancho potente, y la decisión de quedarse o escapar parece la mejor baza de este.
La gran cantidad de mods y el árbol tecnológico de 150 nodos apuntan a un juego pensado para trastear a largo plazo más que para sesiones rápidas. El riesgo es que las cifras grandes no siempre se traducen en decisiones profundas. Habrá que ver si esos más de 100 mods cambian de verdad el desarrollo de las partidas o si al final unas pocas builds acaban dominando.
Las pruebas abiertas como esta, y otras inscripciones a betas que hemos cubierto últimamente, son una forma práctica de juzgarlo por ti mismo antes de cualquier lanzamiento. Si el momento de la huida resulta tenso en lugar de agobiante, We Might Die podría ser uno al que seguirle la pista.
